Poesía es la esencia verbalizada de la vida en la marca de cada existencia.
Porque la poesía hace vibrar el todo del sentir y riela la realidad en lo fantástico de las circunstancias del alma.
Para darle voz a lo humano, y se desembarque en los insospechados y vivientes espectros de cada pasión.
La poesía es la piel de lo inmortal cuando es el espejo donde se vierte el rostro de la suerte humana.
En el oírse bajo la intemperie de la trashumancia. En el leerse en el nudismo de la palabra que nos vibra.
En vestido cósmico que cubre nuestra alegría.
En el palparse en el otro como una sola existencia.
En el poseerse en el humano prójimo, como un canto que gobierna la mirada.
En el espíritu de ese río de afectos que corre por las venas.
En el mar multicalor de la caricia.
En el semblante complacido de la persona amada.
En la brisa húmeda de las sonrisas.
En el todo, cuando ese todo es el pie desnudo que se ata sin más a nuestro paso y a la incertidumbre del destino.
